Evidente, mente
A Descartes le han perjudicado sus mejores virtudes. Para empezar, es tan fácil entenderlo que echamos en falta el misterio profundo de la filosofía, eso que nos hace creer que la aventura del pensamiento consiste en descifrar mensajes secretos envueltos en niebla. Descartes casi decepciona porque parece que había poco más allá de lo que el sentido común prometía. Segunda virtud perniciosa: el pensamiento de Descartes es sencillo y razonable. Una revolución en su día, con su punto hereje, pero hoy suena casi a lugar común, todo en su “Discurso del método” parece dejà vu porque ha sido aceptado por los autores que vinieron después. Dice que no hay tontería que no haya sido alguna vez defendida por un filósofo. ¿Debemos despreciarlo por haber obligado a refrenar sus delirios a los sucesores? Descartes no se planteaba descifrar los arcanos del universo: quería solo pensar con garantías de que pensaba cosas en condiciones. Escribir libros o sacudir la tradición occidental vino luego....