Querido Lucilio, tu Lucio
El poeta Luis Alberto de Cuenca llamó a Séneca “el padre de los libros de autoayuda”. Se trata, claro está, de una licencia poética. Cierto que Lucio Anneo Séneca escribía sobre cómo vivir mejor, pero no se hacía ilusiones. En el tiempo infame que le tocó sus consejos invitan a moverse con desapego (María Zambrano habló de “la elegancia de Séneca”) y aceptar los males igual que los bienes, procurando evitar los primeros sin exceso de aspavientos y, sobre todo, nunca perder la compostura. Este dandy de la filosofía, aristócrata hasta en el estilo, se dejaría cortar las manos antes de cometer El poder del ahora o Usted puede sanar su vida . Solo por éso ya se ha ganado nuestra simpatía. Lo suyo era escribir para amigos y protectores, calamares curiosos de los que podía esperar, si no que le dieran siempre la razón, al menos que lo entendieran. A uno de ellos, el joven Lucilio, dirigió las Epístolas morales ; todavía no se sabe quién fue Lucilio, si es que existió, pero pasan milenios y...